¿Sabéis cómo se cultiva la espelta de deSpelta?

¡Hola a todos! ¿Qué tal estáis? esperamos que muy bien. Con este nuevo post queremos que sepáis un poco más sobre nuestra espelta. Hoy os contamos cómo cultivamos la espelta de forma ecológica. En deSpelta lo hacemos de forma tradicional, con cultivo rotativo para dejar descansar la tierra. por lo que todo el proceso es ecológico. Para los que no sepáis lo que es el cultivo rotativo, sabed que consiste en alternar plantas de diferentes familias y con necesidades nutritivas diferentes en un mismo lugar durante distintos ciclos, evitando que el suelo agote sus nutrientes y previniendo las enfermedades que afectan a un solo tipo de especie.

Además nuestra espelta no esta modificada genéticamente, es la tradicional de la que ya hablaban en la edad media. Nosotros la molemos en molino de cerámica tradicional y no separamos ninguna de las partes del grano. Así, conserva todas sus propiedades organolépticas y todos sus nutrientes, por lo que es muchísimo más sano.

Aquí os dejamos a Paco, nuestro agricultor, en el programa de TVE  dónde explica todo el proceso para que os llegue a todos vosotros una espelta de gran sabor, ecológica en todo el proceso, desde las semillas ancestrales hasta la molienda. Si no los habéis probado nuestros productos y con este vídeo os ha entrado “el gusanillo”, los podéis adquirir en nuestra tienda online: www.espeltaecologica.com 

 

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¿Por qué comer legumbres ecológicas?

¡Hola a todos! Hace poco hemos leído un artículo de 2012 titulado “Are Organic Foods Safer or Healthier Than Conventional Alternatives?: A Systematic Review” en el que tratan de evaluar si los alimentos ecológicos son más nutritivos y saludables que los alimentos “convencionales”. En este estudio, concluyen que el valor nutricional de ambas legumbres es el mismo y nos parece una afirmación muy interesante que os queremos explicar. Un garbanzo o una lenteja siempre van a ser un garbanzo o una lenteja, independientemente de que sea cultivado de manera ecológica o convencional. Es decir, un garbanzo ecológico no nos aporta las mismas proteínas que un filete, las mismas vitaminas que una zanahoria ni los mismos hidratos de carbono que una patata (por ejemplo) porque no es ninguno de estos alimentos, es un garbanzo. Es por ello que es muy importante llevar una alimentación sana y variada, para surtirnos de todos los nutrientes que necesitamos. Así que no penséis que las legumbres ecológicas son milagrosas, ya que no dejan de ser legumbres (no hagáis caso a esas publicaciones que encumbran a los alimentos ecológicos como milagrosos). Entonces, ¿por qué comer legumbres ecológicas? Os lo explicamos en 3 sencillos puntos:

      1. Las legumbres ecológicas están libres de pesticidas, herbicidas y biocidas.

Los pesticidas  son agentes químicos o biológicos que se usan para proteger los cultivos de insectos, animales, malas hierbas y/o enfermedades. Un ejemplo son algunos plaguicidas extremadamente tóxicos, como los organofosforados (OP).

La mayoría de los estudios sobre los efectos de los pesticidas en la salud de las personas se han enfocado en exposiciones en trabajadores agrícolas y aplicadores de pesticidas. Las intoxicaciones agudas provocan náuseas, dolores abdominales, diarrea, mareos, ansiedad y confusión, efectos que pueden llegar a ser graves pero que suelen ser reversibles. Se han realizado muchos estudios sobre personas que manipulan pesticidas y se ha demostrado que intoxicaciones crónicas y exposiciones a dosis menores se asocian a problemas respiratorios, trastornos de memoria, enfermedades de la piel, depresión, abortos, defectos de nacimiento, cáncer y enfermedades neurológicas tales como el Parkinson. Se han realizado pocos estudios sobre personas sin exposiciones ocupacionales, pero un estudio en Estados Unidos mostró un aumento de la probabilidad de ADD / ADHD (Déficit de Atención e Hiperactividad) en niños, en los que se encontraron residuos de estos plaguicidas en su orina. Los efectos de los plaguicidas son mayores en los fetos (a través de la dieta de la madre), los bebés (a través de la leche materna), los niños y los adolescentes en crecimiento (ya que ingieren más alimento que un adulto en proporción a su peso), las mujeres embarazadas, madres lactantes y las mujeres en edad fértil. La intoxicación aguda es un problema persistente entre los trabajadores agrícolas y los que manipulan plaguicidas ya que estos, sin querer, los transportan hasta sus hogares, donde sus familiares también pueden verse expuestos. Las personas que viven cerca de los campos de cultivo pueden entrar en contacto con los pesticidas mediante la pulverización, spray o rocío aéreo. Otro dato a destacar es que hay enfermedades que pueden estar relacionadas con la exposición a los pesticidas. Un ejemplo es el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Un equipo de investigadores que ha publicado en la revista JAMA Neurology, indican la importancia del ambiente en este trastorno. Esta investigación ha identificado que la exposición al DDT (insecticida agrícola y forestal) puede aumentar el riesgo de tener esta enfermedad.

Con esto no os queremos alarmar, ni indicar que los productos convencionales sean perjudiciales ni nocivos. En la mayoría de los casos, los controles son rigurosos para que los pesticidas no lleguen al consumidor, pero es cierto que se han dado casos de intoxicaciones. Además, algunos pesticidas pueden bioacumularse, pasando por los diferentes niveles de la cadena trófica hasta nosotros. Por no hablar del riesgo que sufren los trabajadores, sus familias y las personas cercanas a los campos cuando se usan estos productos. Y la única manera de que exista un riesgo 0 es evitando totalmente el uso de los pesticidas, cosa que ocurriría con una agricultura ecológica. ¡Está en nuestra mano cambiar el modelo!

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Tomada de https://www.pinterest.com/pin/257268197439345457/

 

     2. Las legumbres ecológicas son sostenibles con el medio ambiente: 

Las legumbres producen y regeneran la riqueza biológica de suelos en los que se desarrollan. Esto es a través de la relación simbiótica que tienen con con un tipo específico de bacterias de la familia Rhizobium (entre otras). Mediante esta relación, fijan el nitrógeno desde la atmósfera al suelo, lo que provoca un aumento de la fertilidad de este último. ¿Y esto por qué es tan importante? Porque el nitrógeno es uno de los nutrientes principales de la agricultura y es muchas veces muy escaso en los suelos. Además, la fijación de nitrógeno que realiza Rhizobium es un proceso más rápido que el que realizan las bacterias descomponedoras. ¿Y por qué no usar fertilizantes químicos/industriales? Porque el uso de fertilizantes industriales es también una de las principales fuentes de contaminación de suelos y acuíferos (eutrofización). Por tanto la agricultura ecológica hace uso de la rotación de cultivos para mejorar la calidad de la tierra. Alternando la plantación de legumbres con otras familias vegetales se consigue tener un sistema de producción más equilibrado, sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

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Imágen tomada de:
http://ojeandolaagenda.com/2010/07/08/nuevo-logotipo-europeo-de-agricultura-ecologica/

 

     3. Las legumbres ecológicas tienen mejor sabor.

Los compuestos químicos que se utilizan en la agricultura no ecológica modifican los olores y sabores de los alimentos. ¡Como se nota cuando comes un tomate del pueblo que te da el típico agricultor de su pequeño huerto…! También seguro que recordáis cómo sabían las legumbres de hace unos años, preparadas por la abuela a fuego lente. O el pan, que tenía sabor a pan de verdad, con toda la dulzura del cereal. Esos sabores y olores intensos a productos “de verdad” que tanto añoramos y ansiamos conseguir. Esto pasa con todos los productos ecológicos.

Así que ya sabéis, por todos estos motivos es bueno consumir legumbres ecológicas (además de otros productos). Nuestros productos son todos ecológicos, en los cuales respetamos el medio ambiente y hacemos todo lo posible por que sean productos de gran calidad y que vosotros notéis esa diferencia entre ecológico y no ecológico. Y ya sabéis, si queréis adquirir nuestras harinas, legumbres y pastas podéis visitar nuestra tienda on-line en www.espeltaecologica.com.

¿Qué es la espelta?

¡Hola a todos! Hoy os traemos una entrada con mucha información interesante acerca de qué es la espelta. Hace unos días surgió el debate acerca de qué es la espelta: ¿es una especie? ¿es una variedad? ¿es una subespecie?

  • Una especie se define a menudo como el conjunto de organismos o poblaciones naturales capaces de entrecruzarse y de producir descendencia fértil, pero no pueden hacerlo —o al menos no lo hacen habitualmente— con los miembros de poblaciones pertenecientes a otras especies.
  • Se denomina subespecie a cada uno de los grupos en que se dividen las especies, y que se componen de individuos que, además de los caracteres propios de la misma, tienen en común otros caracteres morfológicos por los cuales se asemejan entre sí y se distinguen de los de las demás subespecies.
  • En botánica y agronomía, la variedad es una población con caracteres que la hacen reconocible a pesar de que hibrida libremente con otras poblaciones de la misma especie. Por ello, en muchas ocasiones no se distinge facilmente lo que es una subespecie de lo que es una variedad e incluso estos dos terminos se usan como sinónimos.

Una vez definidos estos términos que nos servirán para calificar qué es la espelta, os contamos un poco de su historia.

La espelta es una planta perteniente a la familia de las gramíneas y tiene dispersión anemócora (es decir, se reproduce y sus semillas se dispersan a través del viento). Es un organismo hexaploide, es decir, presenta 6 juegos completos de 7 cromosomas diferentes (en total, 42 cromosomas). Esto que suena tan raro, en realidad no lo es, el trigo común (Triticum aestivum), también es hexaploide. Pero ¿el primer ancestro del trigo era hexaploide? La respuesta es no, el primer ancestro era diploide y tan sólo tenía 14 cromosomas. Se piensa que el ancestro de la espelta (y también del trigo común) es un aegilops (Aegilops speltoides). ¿Y como podemos pasar de una especie diploide a una hexaploide? Pues como pasan la mayoría de las veces en evolución, por azar. Además, ¿habéis visto alguna vez un grano de trigo/espelta? Es bastante grande, mucho más que cualquier semilla que se disperse por el viento. De hecho, es tan grande que sería practicamente imposible dispersarse por el viento. ¿Entonces, como el trigo y la espelta han podido evolucionar y mantenerse hasta la actualidad? ¡Aquí os dejamos la historia desde el principio!

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Hace unos 3 millones de años, el ancestro de todos los trigos (diploide), diversificó, formando los géneros Triticum y Aegilops. A partir de estos dos géneros, surgieron numerosas especies, todas ellas aún diploides. Pero las gramíneas (y otras muchas plantas) tienen una especial habilidad para hibridar entre especies. A este fenómeno se le conoce como alopoliploidía y cuando esto sucede, la especie resultante presenta una dotación cromosómica que es la suma de ambas especies. Así, T. boeoticum, T. urartu y A. speltoides hibridaron por azar, dando lugar a especies tetraploides, con 4 juegos de 7 cromosomas (en total, 28). Esta modificación hizo que el tamaño del grano aumentara, llamando así la atención de los agricultores para cultivarlo. Surgen así los trigos primeros trigos cultivados (que de no haberse cultivado, lo más seguro es que hubieran desaparecido). Con el paso del tiempo, surgió de nuevo otra alopoliploidía, donde se originaron los trigos hexaploides (como el trigo común o la espelta, Triticum aestivum y “Triticum spelta”, respectivamente). Este es el origen de todos los trigos modernos.

El origen de la espelta se sitúa hace casi  unos 7000 años en Irán, extendiéndose su cultivo hacia oriente. Por ejemplo aperecen referencias de su uso en el Antiguo Egipto e incluso en China, en donde también se utilizó en la elaboración de bebidas del tipo de la cerveza, ademas de utilizarlo para el alimento. Llegó a Europa y en la Edad Media constituía el cereal con el que elaboraban el pan para las clases más adineradas, utilizando el centeno para los más pobres. Es en el siglo XIX cuando comienza el declive de la espelta debido principalmente a la presencia de una dura corteza que protege el grano y que necesita de su descascarillado antes de la molienda, aunque también influyó su bajo rendimiento productivo a la hora de ser cultivada, quedando relegada a cultivos y elaboraciones tradicionales en núcleos rurales.

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¿Pero entonces, que es más antiguo, la espelta o el trigo? Pues aunque os sorprenda, el trigo, el primer T. aestivum, es más antiguo que la espelta. ¿Entonces, por que se dice que la espelta es un cereal antiguo? Porque sin duda, es antiguo, pero no radica en su antigüedad el quid de la cuestión. La clave es que el trigo presenta un grano más grande, que no presenta cáscara y que da un mayor rendimiento de molienda. Es por ello, que el trigo ha sido manipulado y cruzado en numerosas ocasiones, haciendo que surgieran granos de gran tamaño y con mucho rendimiento, pero sin prestar atención a las propiedades ni cualidades del cereal (más que las meramente productivas). En cambio, el cultivo de la espelta se ha mantenido a lo largo del tiempo de manera tradicional, preservando todas las cualidades de esta especie. Actualmente está recibiendo más interés por sus cualidades nutricionales, mucho mayores, por su resistencia a plagas y su capacidad para crecer en suelos con fertilidad limitada y en climas  húmedos y  fríos, donde se adapta mejor que el trigo.

Pero volviendo a la pregunta inicial, ¿qué es la espelta? Pues como hemos dicho anteriormente, la espelta es una planta domesticada por los seres humanos, así que puede ser lo que cada uno quiera (algunos dirán que es especie, otros subespecie). Sin embargo, como se ha visto en numerosas ocasiones y en numerosos artículos, la espelta puede hibridar con los trigos hexaploides (como el trigo común) por lo que no se podría considerar como especie. Lo más correcto es nombrarla como subespecie (o variedad, desde un punto de vista agrónomo) y llamarle Triticum aestivum ssp. spelta.

Esperamos que os haya gustado esta entrada tan informativa con la historia de la espelta. Y recordad, si queréis probar nuestra espelta, ¡¡visitad www.espeltaecologica.com!! Un abrazo fuerte a tod@s.

Pakoras con harina de garbanzo de deSpelta

Hoy os traemos un plato exótico traído de la misma India. ¿A que nos referimos?… a las pakoras. A lo mejor es la primera vez que oís hablar de este plato, pero para eso estamos nosotros, para que veáis lo bueno que está este plato. Las pakoras son un plato procedente de la India, que consiste en freír verduras en una mezcla de agua especias y harina de garbanzo. La pakora puede ser de diferentes tipos dependiendo del ingrediente que acompaña a la harina de garbanzos.

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En muchos sitios se sirven como snacks y en el país de origen se comen como entremeses en los restaurantes. En algunos países europeos también es muy comido ya que hay  numerosos de inmigrantes de la India. Un ejemplo es en Inglaterra y se vende en los restaurantes de comida rápida. Este plato se parece a nuestros buñuelos de bacalao, pero al llevar harina de garbanzo es un plato genial para  camuflar las legumbres a los niños que les gustan mucho, para los celiacos y veganos, aunque están tan buenas que nadie se resiste a comerlas.

Hemos utilizado nuestra harina de garbanzo que tiene un saborazo brutal, ya que al ser cultivos ecológicos no les echamos ni pesticidas ni herbicidas.

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Ingredientes para las pakoras

  • 140 g de harina de garbanzos
  • 1 cucharadita de levadura
  • 200 ml de agua fría
  • 5 tallos de perejil. Si quereis un sabor más exótico y más parecido al plato indú podeís sustituir el perejil por cilantro
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 1 calabacín pequeño
  • 1 zanahorias
  • 1 Cebolleta pequeña
  • Comino en polvo
  • Cayena en polvo
  • Pimienta
  • Ajo en polvo

*Las especias las podéis sustituir al gusto, si no os gustan mucho las especias podéis echarle sólo sal.

¿Cómo se hacen? pues muy fácil…mezclamos bien la harina de garbanzos con la levadura. Incorporamos el agua fría y removemos hasta obtener una masa no muy espesa. Entonces añadimos el comino, la pimienta, la cayena, el perejil picado y la sal y lo volvemos a mezclar todo muy bien. Cortamos las verduras en trocitos pequeños para que se hagan bien cuando friamos los “buñuelos” y las incorporamos en la mezcla de harina, especias y agua. Freímos la mezcla en aceite de girasol, ya que es menos fuerte que el de oliva… ¡Y YA ESTÁ! ¡¡¡¡A COMEEEEER!!!!

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Las verduras que hemos utilizado podéis sustituirlas por las que más os apetezcan, coliflor, berenjena, puerro…

Animaos hacer esta receta porque vais a triunfar. Para comprar harina de garbanzo de deSpelta, podéis adquirirla en la pagina web: www.espeltaecologica.com

Si tenéis dudas o nos queréis mandar esta receta ( por supuesto con nuestras harinas que son geniales 🙂 ) y comentarnos como os ha salido, estaremos encantados de publicarla en el blog.

La eSpelta!!

Triticum aestivum ssp. spelta o como todos la conocemos, la espelta, es una subespecie antigua del trigo harinero (Triticum aestivum ssp. aestivum). Este cereal fue cultivado extensamente en Europa hasta los inicios del siglo XX [1], [2], [3]. Actualmente está recibiendo más interés por sus cualidades nutricionales, por su resistencia a plagas y su capacidad para crecer en suelos con fertilidad limitada y en climas húmedos y fríos, donde se adapta mejor que el trigo.

Bonafaccia y colaboradores en 2000, mostraron que los cultivos de espelta en comparación con los de trigo común, tenían un mayor contenido de algunos nutrientes implicados en la caída de del Índice Glucémico, tales como proteínas y fibras solubles. El Índice Glucémico o IG es una manera de cuantificar la respuesta glucémica de un alimento que contiene la misma cantidad de hidratos de carbono que un alimento de referencia. Con este índice comparamos diferentes hidratos de carbono contenidos en alimentos individuales, y proporciona un índice numérico basado en medidas de la glucemia después de su ingestión.

El consumo regular de alimentos que presentan un IG alto se asocia con el desarrollo de algunas enfermedades tales como la diabetes tipo 2 [4], [5] y ciertas formas de cáncer [6], [7] y a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y la obesidad [8] [9]. Por tanto el consumo de espelta, un alimento que tiene un IG bajo, nos ayudaría a prevenir enfermedades como las antes mencionadas. Pero ten en cuenta que esto no es un alimento milagro, ya que no hay alimentos súper poderosos, hay que combinar todo… consumo de cereales como la espelta con hábitos saludables (no fumar, hacer ejercicio diariamente, consumir alimentos sanos y frescos y llevar una dieta equilibrada).

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Además cabe decir que si los alimentos que consumimos son ecológicos y son respetuosos con el medio ambiente como los de deSpelta, son un plus tanto para nuestra salud porque nos evitaremos pesticidas, herbicidas y demás –icidas que llevan muchos alimentos, como para el medio ambiente. Así que si quieres cuidar tu salud y el medio ambiente, recuerda que puedes conseguir todos nuestros productos en www.espeltaecologica.com!!

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Referencias:

[1] Abdel Aal, E. S. M., Hucl, P., & Sosulski, F. W. (1995). Composition and nutritional characteristics of spring einkorn and spelt wheats. Cereal Chemistry, 72, 621–624.

[2] Abdel Aal, E. S. M., Sosulski, F. W., & Hucl, P. (1998). Origins, characteristics and potentials of ancient wheats. Cereal Food World, 9, 708–715.

[3] Ranhotra, G. S., Gelroth, J. A., Glaser, B. K., & Stallknecht, G. F. (1996).Nutritional profile of three spelt wheat cultivars grown at five different locations. Cereal Chemistry, 73, 533–535

[4] Augustin, L. S., Franceschi, S., Jenkins, D. J. A., kendall, C. W. C., & La Vecchia, C. (2002). Glycemic index in chronic disease: a review. European Journal of Clinical Nutrition, 56, 1049–1071.

[5] Hodge, A. M., English, D. R., O Dea, K., & Giles, G. G. (2004). Glycemic index and dietary fiber and the risk of type 2 diabetes. Diabetes Care, 27, 2701–2706.

[6] Augustin, L. S., Dal Maso, L., La Vecchia, C., Parpinel, M., Negri, E., Vaccarelle, S., et al. (2001). Dietary glycemic index and glycemic load, and breast cancer risk: a case-control study. Annals of Oncology, 12, 1533–1538.

[7] Franceschi, S., Dal Maso, L., Augustin, L., Negri, E., Parpinel, M., Boyle, P., et al. (2001). Dietery glycemic load and colorectal cancer risk. Annals of Oncology, 12, 173–178.

[8] Roberts, S. B. (2000). High-glycemic index foods, hunger; and obesity: is there a connection? Nutrition Reviews, 58, 163–169.

[9] Ludwig, D. S. (2002). The glycemic index: physiologique mechanisms to obesity, diabetes and cardiovascular disease. Journal of the American Medical Association, 287, 2414–2423.

Cuaderno de campo 2: Lentejas y garbanzos

El cultivo ecológico que realizamos en deSpelta supone llevar a cabo una rotación en cada parcela que dura cuatro años y que permite que la tierra vaya adquiriendo las condiciones óptimas que después trasladan a los diferentes productos que de ella nacen.
En el primero, se deja la tierra en barbecho o realizamos una falsa siembra que aporta a la tierra materia orgánica o nitrógeno.
En el segundo año se realiza la cosecha principal, en nuestro caso espelta, trigo negrillo o otras variantes de cereal. Este año, hemos apostado por plantar Florencia Aurora, un trigo muy bueno para hacer pan que a principios de mes estaba verde por las pocas aguas que cayeron, pero que ha sacado ya prácticamente toda la espiga, a la espera ahora de que grane.
En el tercer año, se planta girasol o alguna alternativa como el cártamo que nace bastante bien. Estos cultivos tienen raíces profundas que mullen y ahuecan la tierra, además de liberar potasio.
Y el cuarto año, plantamos leguminosas como garbanzos y lentejas, que tienen la cualidad de fijar el nitrógeno de la atmósfera en el suelo a través de los nódulos que crecen en sus raíces.
En estos momentos, las lentejas están bastante limpias, pero la altura de la planta no llegará a los 20 centímetros, lo que nos complicará un poco su recolección.
Por su parte, las plantas del garbanzo llegan ya a los 25 centímetros, con una media de cinco vainas por planta y dos granos en cada vaina.
El cultivo ecológico también nos permite combatir las plagas y las parásitos de manera completamente natural sin necesidad de utilizar herbicidas ni pesticidas. Por eso agradecemos la presencia de las simpáticas y cloridas mariquitas, un insecto que come pulgón.
Paco Juberías.
Agricultor de deSpelta



Cuaderno de campo. Presentación

Paco Juberías es el agricultor que se dedica desde 1998 a cultivar las 300 hectáreas de deSpelta en el valle del Vadillo, dentro del término municipal de Palazuelos y junto a la localidad de Sigüenza, en la provincia de Guadalajara.

Las características de la tierra, su composición, el clima y la altitud de la zona hicieron que en 1995, deSpelta reintrodujera el cultivo de este antiguo cereal, materia prima que se produce, transforma y elabora “in situ” hasta obtener productos finales envasados y certificados como ecológicos.

El cultivo de la espelta se lleva a cabo siguiendo las pautas de la agricultura ecológica, sin aporte de ningún tipo de sustancias químicas y practicando una adecuada rotación de cultivos a fin de mantener y reponer los nutrientes que aporta la propia tierra de una manera natural.

Desde este Cuaderno de campo, Paco nos irá contando periódicamente desde Palazuelos, la evolución de la espelta, los cambios que sufre, cómo le va afectando la climatología en cada etapa de su crecimiento y toda la información que genera un cultivo ecológico desde que se siembra hasta que se recoge.

¡Bienvenidos!